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Cuando conseguir lo que querías deja de ser suficiente



Hay personas que pasan mucho tiempo esperando algo.


Esperan que su pareja cambie. Que sus padres los reconozcan. Que un amigo sea más atento. Que alguien les pida perdón. Que los llamen más. Que los escuchen más. Que los quieran mejor. Y muchas veces, ese deseo es completamente válido.


El problema aparece cuando, después de conseguir aquello que tanto pedían... ya no pueden disfrutarlo. Porque su atención ya está puesta en lo siguiente que falta.


Ahora quiere que además sea más cariñoso. Que escriba más. Que tenga más iniciativa. Que cambie otra conducta. Que demuestre más. Que haga un esfuerzo adicional...


Y así, casi sin darse cuenta, la relación deja de construirse sobre el agradecimiento y empieza a construirse sobre una lista interminable de pendientes.


No porque la otra persona nunca haga nada. Sino porque el foco nunca permanece en lo que sí ocurre. Siempre se mueve hacia lo que todavía falta. Y cuando vivimos desde esa lógica, ninguna demostración alcanza.


Porque el problema deja de ser la conducta del otro y empieza a ser nuestra incapacidad para experimentar suficiente.


Eso no significa conformarse. Ni aceptar relaciones donde tus necesidades nunca son tomadas en cuenta. Significa reconocer que, cuando alguien hace un esfuerzo genuino por acercarse, también merece que ese esfuerzo sea visto.


Las relaciones no solo se deterioran por la falta de cambios. También se desgastan cuando los cambios nunca son reconocidos. Porque todos necesitamos sentir que nuestro esfuerzo tiene algún impacto.


Imagínate intentar mejorar constantemente para alguien que, en cuanto consigues lo que te pidió, ya está señalando la siguiente cosa que deberías cambiar. Con el tiempo, dejas de sentir que estás creciendo. Empiezas a sentir que nunca serás suficiente. Y esa sensación desgasta incluso las relaciones más sanas.


Quizá la pregunta no sea únicamente: "¿Qué más necesito de esta persona?"


Sino también: "¿Qué sí ha cambiado que hace unos meses yo estaba deseando que ocurriera?"


Porque a veces estamos tan concentrados en el próximo destino que olvidamos celebrar el camino recorrido.


Y ninguna relación sobrevive mucho tiempo cuando solo una persona siente que siempre está llegando tarde a expectativas que nunca dejan de moverse.


— Danel Nouel

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