¿De verdad todo el mundo necesita ir al psicólogo?

Es una de las preguntas (o afirmaciones) que más me escucho.
¿Todos deberíamos ir al psicólogo? ¿A la primera dificultad ya hay que buscar terapia? ¿Existen personas que nunca necesitarán un proceso psicológico?
Y aunque me encantaría responderte con un simple "sí" o "no", si lo hiciera no le estaría haciendo honor a mi profesión. La respuesta es: depende.
Depende de muchos factores. De la intensidad del problema, de cuánto está afectando tu vida, de los recursos personales que tienes, de tu red de apoyo, de tu historia, de tu capacidad para adaptarte y de muchas otras variables que un profesional debe evaluar.
Lo primero que me gustaría cuestionar es desde qué lugar nace esa pregunta. Porque si la respuesta de "yo no necesito un psicólogo" viene acompañada de frases como "yo puedo con todo" o "eso es para los locos", entonces no estamos hablando de salud mental; estamos hablando de prejuicios.
Ir a terapia psicológica no significa que estés dañado o hay algo "mal" contigo.
Significa acudir a un profesional que dedicó años de formación —especializaciones, maestrías, doctorados y entrenamiento clínico— para aprender a evaluar, comprender e intervenir en problemas relacionados con la salud mental, las emociones, la conducta y las relaciones humanas.
Así como existen cardiólogos, neurólogos o endocrinólogos, existen psicólogos especializados en ansiedad, trastornos del estado de ánimo, adicciones, neurodesarrollo, trauma, terapia familiar, pareja, duelo, agresividad, entre muchas otras áreas.
Asistir a una consulta no te condena automáticamente a un tratamiento psicológico. Primero implica algo mucho más sencillo, como ser escuchado, ser evaluado y recibir una opinión profesional.
Te brindo una comparación breve: hay personas que van al cardiólogo porque sienten una molestia en el pecho y, después de evaluarlas, el especialista les dice que su corazón está sano y que no necesitan medicamentos. Nadie sale molesto porque "fue por gusto".
¿Por qué con la psicología tendría que ser diferente? Puede ocurrir exactamente lo mismo.
Tal vez necesites unas recomendaciones. Tal vez una o dos sesiones de orientación. Tal vez un proceso terapéutico. O tal vez descubras que aquello que tanto te preocupaba no requiere tratamiento.
Pero para saberlo... primero hay que consultar.
Lo que sí veo con frecuencia es que muchas personas esperan demasiado. Esperan a que la frustación y ansiedad sean insoportable. Esperan a que la relación esté completamente deteriorada. Esperan a que el estrés termine enfermando el cuerpo. Esperan a sentirse sin salida.
Y eso no es exclusivo de la psicología; pasa en casi todas las áreas de la salud. La diferencia es que, cuando hablamos de salud mental, solemos normalizar el sufrimiento durante mucho más tiempo.
Así que... ¿Necesitas ir a terapia? No lo sé. Y sería poco profesional decirte que sí solo por leer este newsletter.
Pero si llevas tiempo con una duda, una preocupación, un conflicto que no logras resolver o un síntoma que está afectando tu bienestar...
Agenda una consulta. Permítete ser evaluado. Descarta.
Porque, en muchas ocasiones, la tranquilidad también llega cuando un profesional puede decirte: "estás bien, esto no requiere un tratamiento".
Y si sí lo requiere, qué bueno haber llegado antes y no cuando el problema ya había ocupado demasiado espacio en tu vida.
Porque, en salud mental, igual que en muchas otras áreas de la medicina, la prevención casi siempre sigue siendo el mejor tratamiento.
— Danel Nouel


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