top of page

Escuchar no es solo callar mientras el otro habla.



A veces creemos que sabemos escuchar solo porque estamos en silencio.


Pero escuchar de verdad— es mucho más que eso. Escuchar implica estar presente. Implica dejar de preparar mentalmente una respuesta mientras el otro todavía no ha terminado de hablar. Implica no interrumpir con un “eso me pasó a mí también” cuando la conversación aún no pedía tu historia.


La escucha activa no es pasiva. Es una disposición emocional, mental y corporal. Es mirar con interés, validar sin apresurar, permitir pausas sin llenarlas de consejos, y dejar de querer resolver lo que, en realidad, solo necesita ser comprendido.


Cuando no hay escucha activa, se nota: las conversaciones se vuelven discusiones. Las relaciones se desgastan. El otro se calla... no porque ya no tenga nada que decir, sino porque se cansó de no sentirse escuchado.


Y esto no solo afecta a los demás. También nos afecta a nosotros: nos perdemos detalles, señales de alerta, momentos de conexión genuina, y oportunidades de comprender antes de juzgar.


Escuchar bien es una habilidad social importante. Y como toda habilidad, se puede entrenar.


No todos necesitan un consejo. Muchos solo quieren que alguien los escuche sin corregir, sin comparar y sin invalidar. Y eso, aunque parezca simple, puede cambiar una conversación. Incluso, impactar una vida.


Tal vez hoy no necesitas decir algo perfecto. Solo necesitas aprender a quedarte, con atención, cuando el otro se atreve a hablar y te comparte su vulnerabilidad.


— Danel Nouel.


Comments


Danel Alexandra Nouel © 2024. Powered by TOLENT

bottom of page