top of page

La herida no fue el grito. Fue que nadie reparó el silencio después.

Hay palabras que duelen. Pero hay silencios que rompen más.


Lo que te marcó no fue solo lo que dijeron cuando levantaron la voz, fue que después nadie miró el daño. Nadie se hizo responsable. Nadie reparó. Nadie se acercó a preguntar: “¿Estás bien?”


En muchas familias, las discusiones estallan, y luego todo sigue como si nada. No se habla, no se nombra, no se repara. Esto se vuelve una normalidad dentro del hogar. Solo se espera que el tiempo lo cure, o peor: que el otro “olvide” rápido. Y hace sentido, porque nos enseñaron que la familia siempre te va a perdonar. La familia siempre va estar ahí.


Y ahí es donde se marca la herida. Esa huella emocional. Porque lo que no se repara, se acumula. Y lo que se acumula, se convierte en distancia, en desconfianza, en corazas. Poco a poco, tu muro interno se construye.


Grábate esto: En la infancia, esto duele. En la adultez, se repite.


Aprendemos a callar lo que sentimos. A minimizar lo que dolió. A quedarnos en relaciones donde pedir reparación suena a drama. Si eres mujer, entonces "eres muy sensible, ¿estás ovulando? ¿o te va a llegar?". Si eres hombre, hoy en día "eres un princeso". Y con eso, muchas veces, dejamos de pedir lo que en el fondo más necesitamos: que nos escuchen, que nos validen, que nos reparen. Aunque en realidad, ahora es nuestra responsabilidad. Es momento de hacernos cargo de nuestra historia.


¿Y qué pasa cuando nada se repara? Que aprendemos a funcionar con el dolor adentro. A hablar como si nada. A dormir con el cuerpo en alerta. A normalizar que pedir disculpas es demasiado pedir. Y pedir ayuda... ni se diga. A creer que somos sensibles por querer hablarlo. Supervivencia total. O peor: a buscar vínculos donde siempre se nos exige olvidar sin procesar. El vínculo que mejor conocemos es ese.


Porque sí, el conflicto es parte de toda relación. Pero el verdadero vínculo sano no es el que nunca hiere, es el que se atreve a mirar lo que rompió, y decide repararlo. Es un responsabilidad mutua.


Entonces, te pregunto: ¿Te dolió lo que te dijeron… o te dolió que después actuaran como si no hubiera pasado nada? ¿Quién te enseñó que después de ser herid@, el silencio era suficiente?


Danel Nouel


Referencias:

American Psychological Association. (2023). Forgiveness and Reconciliation. https://www.apa.org/news/press/releases/stress/2011/reconciliation


Center on the Developing Child – Harvard University. (2010). The Foundations of Lifelong Health Are Built in Early Childhood. https://developingchild.harvard.edu/resources/the-foundations-of-lifelong-health-are-built-in-early-childhood/chologytoday.com/us/blog/the-dance-connection

Comments


Danel Alexandra Nouel © 2024. Powered by TOLENT

bottom of page