A veces no es que estás agresivo, es que estás herido… y no sabes cómo decirlo.
- Danel Nouel

- Jul 14, 2025
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Hay personas que no gritan con la voz, pero gritan con el cuerpo. Otras que no aprendieron a decir “me duele”, y en su lugar, se aíslan, levantan la voz o se vuelven cortantes. La agresividad, muchas veces, no es más que una emoción despreciada socialmente.
En la práctica clínica, lo veo constantemente: personas que han sido heridas, incomprendidas o invisibilizadas, y que terminaron convirtiendo su dolor en rabia. No porque sean “malas”, sino porque nadie les enseñó otra forma de comunicar lo que sentían.
La agresividad no surge de la nada. Detrás de esa tensión y frustación contenida hay historias no contadas, pérdidas no procesadas o vínculos que enseñaron que sentir era peligroso.
Hablar de agresividad no es solo hablar de impulsividad y descontrol. Es hablar de experiencias tempranas. De modelos familiares. De emociones silenciadas. Y no, esto no justifica actos violentos. Pero sí nos permite ver con más profundidad y menos juicio. Es un incluso, un primer paso para evitar que se siga desarrollando como si nada.
Porque muchas veces, quien parece “explosivo” por fuera, por dentro está pidiendo ayuda sin saber cómo. Reconocer esto es el primer paso para sanar y transformar la forma en que nos relacionamos con nosotros mismos y con los demás. - Danel Nouel




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