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¿Siempre has sido así de explosiv@ o solo estás atrapad@ en una emoción que nunca tuvo salida?



La ira no es una sola cosa. Y la ira no es igual para todos. Hay una gran diferencia entre estar enojad@ y vivir enojad@ con la vida.


La ira-estado es esa reacción puntual: algo te molesta, te frustra, te duele. Aparece, se siente, se expresa (ojalá de forma saludable) y se va. Es temporal y manejable.


Pero la ira-rasgo es otra historia. Aquí debemos ser más cautelosos. Es cuando el enojo no es solo una emoción que aparece, sino un filtro a través del cual ves (y respondes) casi todo. Es vivir con la tensión siempre lista, como si algo —o alguien— pudiera activarte en cualquier momento. Es como vivir enojad@ con la vida.


Y no, eso no es un “problema de carácter”. Hay una historia detrás que le da mucho sentido a ese estilo de vida irritado que desarrollaste. Una forma aprendida de protegerte. Porque hubo un tiempo en que tu enojo era lo único que te defendía. O en el que nadie te enseñó otra manera de poner límites, expresar dolor o sentirte escuchad@.


La ira-rasgo no nace contigo. Se construye con el tiempo, con los momentos que te marcaron. Con los ambientes que tuviste que resistir. Con las veces que tragaste lo que sentías porque no sabías cómo decirlo.


Por eso, no se trata de dejar de sentir enojo. Se trata de preguntarte con honestidad: ¿Estoy enojad@ por esto o estoy reaccionando con todo lo que nunca pude expresar antes?


A veces no es la situación actual lo que detona la rabia. Es todo lo que venías cargando. Y ahí está la diferencia entre reaccionar y comprenderte.


— Danel Nouel


Referencias:


American Psychological Association. (2020). Understanding Anger. https://www.apa.org/topics/anger

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